Se trata de la artista viva más prestigiosa de Japón. Aún hoy sigue trabajando en su estudio cercano al psiquiátrico de Tokio donde está internada, por voluntad propia, desde 1977.

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Yayoi Kusama (de 1929) es una artista y escritora japonesa. A lo largo de su carrera, ha trabajado con una gran variedad de medios incluyendo: pintura, collage, escultura, arte performance e instalaciones, la mayoría de los cuales exhiben su interés temático en la psicodelia, la repetición y los patrones. Kusama es una precursora de los movimientos del arte pop, minimalismo y arte feminista e influenció a sus contemporáneos, especialmente a Andy Warhol]. A pesar de haber sido olvidada después de que dejó la escena del arte neoyorquino a principios de la década de 1970, Kusama es reconocida actualmente como una de las artistas más importantes que haya salido de Japón y una voz muy importante del avant-garde. Frustrada con el estilo japonés, ella se interesó en el avant-garde americano y europeo, montando varias exhibiciones solistas de sus pinturas en Matsumoto y Tokyo durante la década de 1950. En 1957 se mudó a los Estados Unidos, estableciéndose en la ciudad de Nueva York donde produjo una serie de pinturas influenciadas por el expresionismo abstracto. Kusama cambió a la escultura y la instalación como sus medios principales y se convirtió un elemento fijo del avant-garde de Nueva York con sus trabajos expuestos al lado de Andy Warhol, Claes Oldenburg y George Segal a principios de la década de 1960 cuándo la artista se asoció al movimiento del Arte pop. El trabajo de Kusama está basado en el arte conceptual y muestra algunos atributos del feminismo, minimalismo, surrealismo, arte marginal, arte pop, y expresionismo abstracto, además de estar fusionado con contenido autobiográfico, psicológico y sexual. Retrospectivas han sido expuestas en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Museo Whitney de Arte Estadounidense, y el Tate Modern, mientras que en 2008 Christie’s en Nueva York vendió una de sus obras en 5 millones de dólares, un récord para un artista mujer con vida.

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La enfermedad ha estado muy presente en la vida y la obra de Kusama. Desde pequeña ha tenido problemas mentales, brotes alucinatorios que le han servido como fuente de inspiración. «Más que abandonar Japón, lo que hizo fue abandonar lo que la familia representaba para ella». «Para un arte como el mío —recuerda Kusama en su autobiografía— Japón resultaba demasiado pequeño, demasiado servil, demasiado feudal y demasiado desdeñoso con las mujeres. Mi arte necesitaba una libertad más ilimitada y un mundo más amplio».

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Chris Dercon, el director de la Tate Modern y uno de sus máximos especialistas afirma: “Con estas ansias de libertad llega al Nueva York efervescente de finales de los cincuenta y sesenta. Mientras triunfaba en Manhattan el pop y Warhol reinaba en su «Factory» y en «Studio 54», una japonesa revoluciona la Gran Manzana con su excéntrico arte, con sus radicales performances y happenings (en «Walking Piece» pasea con kimono por Nueva York, mientras en otras acciones aparece desnuda por la ciudad mostrando su rechazo a la guerra de Vietnam). Kusama acaba rechazando el expresionismo abstracto, que consideraba patriarcal y autoritario. Logró captar la atención de la vanguardia neoyorquina y contó con el apoyo incondicional de varios artistas como Georgia O’Keeffe o Joseph Cornell.

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Pero en 1973, esta artista vuelve a reinventarse y regresa a Japón. Desde el psiquiátrico en el que ingresa voluntariamente realiza un arte renovado. Desde entonces compagina su trabajo pictórico y escultórico con la escritura (poesía, novelas, su autobiografía…).